domingo, 7 de noviembre de 2010

A cada paso que daba, más cerca sentía que la libertad era la mejor manera de huir de las celdas, y que mis pensamientos entre rejas solo eran banales nimiedades de esperanzas proscritas.

Tenías razón Marina. Uno se sorprende que al tirar un dado pueden haber más de seis opciones.

martes, 2 de noviembre de 2010

ORIGEN

La realidad es que siento la espada de Damocles sobre mi. Y mi ego persiste en la más terrible penumbra, mientras escojo nuevos cielos, mientras abro nuevos caminos. Cuanto tiempo hacía que no escribía. Cuanto tiempo hacía que no pensaba.

Salir de la cueva y ver que las mismas putas observan desde aquella rotonda.

sábado, 19 de junio de 2010

Contestando y divagando con un buen amigo

El tiempo es el más poderoso caballero, pues quita y da razones y pone a todos en su sitio. Pasa despacio cuando queremos que la vida se olvide de los minutos y sean horas, y son horas, los días en los que te hundirías en ciertos abrazos. Resulta que el tiempo todo lo ve, y todo lo esconde, se rie de nosotros dandonos a cada segundo un poco de vida, que al instante te quita sin ningun tipo de compasión, así que ha llegado la hora, se acabó tu tiempo, y te paras a pensar que si hubieras tenido más, lo hubiera aprovechado en otras cosas, o simplemente piensas que es el final....Es allí donde el tiempo no tiene otro nombre que eternidad, si es que la mereces...

Garabatos sobre mi deslizandose un rayo de sol por la persiana (2ª parte)

La habitación estaba en penumbras, pequeños rayos del atardecer se colaban entre las ranuras de la persiana medio bajada. Había terminado de preparar la cena, algo ligero, porque sabía q no tendrías mucha hambre, pero era necesario q comieras un poco.

Entré sigilosamente, procurando no hacer mucho ruido, te había convencido para q te acostaras un rato antes de cenar, y aunque me habías hecho caso, sabía q te había costado mucho dormirte, había oído bastante rato tu tos desde el salón.

Te observé acurrucado en tu lado de la cama, era curiosa la forma en q siempre dejabas libre el mío, a pesar de q yo no estuviera en ella. Estabas de espalda a la pared, girado hacia la ventana. Me senté en el borde de la cama, muy despacio, apenas apoyándome un poco, y me agaché hacia ti para despertarte.

Sin embargo, no llegué a hacerlo...tu rostro estaba sereno y tranquilo, me daba pena molestarte. Mantuve esa posición, fijándome como la escasa luz de la habitación perfilaba tus rasgos. Apenas podían distinguirse, pero no me hacía falta más luminosidad para apreciarlos, tenía cada milímetro de tu cara retenido en mi mente.

Una de tus manos reposaba sobre la almohada, posé la mía sobre ella, notando tu calor, ese calor q me inundaba cada vez q me acariciabas, cuando me rozabas...Nunca me hubiera imaginado las manos de un músico tan pequeñas, apenas superaban a las mías en unos centímetros, pero estaba visto q cuando había talento pequeños obstáculos físicos se hacían insignificantes.

Acaricié, casi inapreciablemente, tus dedos, y sonreí al mirar las uñas mordisqueadas. Seguía siendo imposible el q dejaras de mordértelas, a pesar de todo mi empeño. Era un signo inequívoco de tus continuos nervios, tan propios de ti como tus interminables enfermedades.

Aparté mi mano de la tuya y la posé en tu frente. Parecía q te había bajado la fiebre, seguramente los antibióticos estaban haciendo efecto. No me decidía a despertarte, hacía días q no dormías tanto tiempo seguido y te hacía falta descansar.

Decidí dejarte en la cama al menos una hora más, la cena podría calentarse de nuevo. Pero antes de irme mis ojos recorrieron tu cara, desde tu pelo corto y oscuro, por el q pasaba mis dedos antes de dormirme, a tu barbilla, con ese hoyuelo tan singular q se acentuaba cada vez q sonreías.

Precisamente tu sonrisa era, para mí, tu mayor atractivo, esa sonrisa limpia y sincera, q me recordaba todos los días porque te quería.

Acaricié con el dorso de mi mano tu mejilla, tenías barba de varios días, me gustaba como te quedaba, te hacía interesante y te daba un aire de seriedad q contrastaba con tu dulce sonrisa.

Esos ojos, q ahora permanecían cerrados, eran capaces de hacerme ruborizar sólo con recorrer mi cuerpo. Recordé la primera vez q había conseguido mantener mi mirada fija en ellos, observando su color, un color avellana uniforme, transmitiendo esa falsa seguridad q sólo se descubría cuando se te conocía de verdad. Pero era el brillo q en ellos residía lo q revelaba tu instinto curioso e inquieto.

Tus cejas espesamente pobladas ayudaban a afianzar esa imagen de hombre concienzudo e inteligente de la q tanto te gustaba presumir y q ocultaban al niño rebelde y travieso q residía en tu interior.

Era estupendo poder observarte así, sin q tú lo supieras, casi a escondidas. Solté un pequeño suspiro, pidiendo en silencio q retuviera ese instante para siempre

Un relato de inicio que escribio alguien hablando de mi.... (1ª parte)

Anoche me desperté sudando…asustada…temblando de miedo…Por un instante no supe dónde estaba, mi cabeza no podía quitarse de encima esos gritos angustiosos de mi sueño…

Noté q mi respiración era agitada y mis pulsaciones tenían un ritmo acelerado…Respiré profundamente, para ser consciente de q todo había acabado…Q sólo había sido una pesadilla y q ahora estaba a salvo…

Me giré en la cama, buscándote…Necesitaba sentir tu calor, acariciar tu piel…Estabas al otro lado del colchón, con tu cara hacia mí…Tu rostro era sereno, tranquilo, incluso parecía q estuvieras teniendo un bonito sueño, porque tus labios dibujaban una pequeña sonrisa…

Esa sonrisa q me llenaba el corazón de una alegría inmensa, de paz eterna…Esa sonrisa q inspiraba tanta confianza en los demás, q hacía, q incluso sin querer, desnudaran tu alma ante ella…

Sólo con mirarte mis latidos habían vuelto a la normalidad y mi respiración era pausada y tranquila…En momentos así estaba más segura q nunca de q te quería…Q te necesitaba a mi lado…Q eras el timón de mi vida…Mi faro en mitad de la tormenta…

Me acerqué a ti, pero no demasiado, no quería despertarte, al menos no aún…Quería seguir observándote, tocarte sin q te dieras cuenta, admirar tu cara, tu pelo…

Pasé mi mano por tu pelo, muy despacio, casi sin rozarlo…Como si tocara algo valioso y delicado…Rocé tu mejilla con el dorso de mi mano, lentamente, desde la sien hasta el borde de tu boca.

Fijé mi vista en tus labios…eran finos…pero bien dibujados…y tan suaves…La yema de uno de mis dedos se posó en ellos…estaban abiertos un poquito, apenas lo suficiente para q entrara el aire…noté el calor de tu cuerpo a través de ellos…

Recordé la primera vez q me besaste, tan dulcemente…como si tuvieras miedo de q desapareciera…sin saber q yo también había deseado ese instante desde hacía tiempo…

Desde aquél momento anhelaba tus besos cada día, cada hora, cada segundo…Necesitaba beber de ti…De tus caricias, de tus miradas, de tus palabras…

Ahora todos mis días eran luminosos, aunque lloviera, aunque las nubes no dejaran pasar los rayos del sol…A pesar de los problemas en el trabajo, de las discusiones con mi madre…Porque ahora tú siempre estabas allí…Pasara lo q pasara, en tus brazos nada de eso tenía importancia…

Cuando tú estabas a mi lado me transportabas a otro mundo…Un mundo maravilloso donde sólo estabamos los dos…Con un hermoso castillo donde nadie podía entrar…Donde mi vida cobraba sentido…Donde mi corazón volaba libre, sin nadie q lo retuviera…Sin barreras en su camino…Sin obstáculos en su libertad…

Acaricié la comisura de tus labios, dibujando sus curvas…Y los besé…Muy suave, apenas dejando un pequeño beso en su superficie…
Te revolviste en sueños…Quizá porque el sueño había terminado…o porque habías notado el contacto de mis labios en los tuyos…
Aproveché ese momento para acercarme a ti, para acomodar mi cuerpo en el tuyo…Mi frente apoyada en tu pecho…mi mano rodeando tu cintura…mi pierna enredada entre las tuyas…

Oía tus latidos…pausados…lentos…armónicos…Eso era todo lo q necesitaba…tenerte cerca…sentirte…notar tu cuerpo contra el mío…
Hacía calor y enseguida empezaríamos a sudar, por el contacto de nuestra piel…Pero eso me daba igual…

La pesadilla había quedado atrás…Y delante te tenía a ti…Tu comprensión…Tu delicadeza…Tu serenidad…Tu firmeza…Tu seguridad…Tu amor…

Y siempre estarías allí…conmigo.